En lo alto de una montaña hay una finca que se llama Paraíso

La abuela Carmenza llegó allí hace sesenta años, vio las montañas verdes por primera vez y dijo que no hacía falta buscar más.

Desde entonces la familia siembra, cosecha y discute en la misma tierra, convencida de que el café que sale de ahí no se parece a ningún otro.

Cinco personas y una mula

Carmenza no sabe hacer otra cosa que despertarse antes que el sol. Ha contado la misma historia mil veces y cada vez jura que es la primera. Se niega a que el mundo le cambie la receta, y el mundo, por ahora, le ha hecho caso.

Anselmo, su hijo, no habla mucho. El café habla por él.

Mari, la mujer de Anselmo, no levanta la voz. No le hace falta. Si la finca sigue siendo una familia y no seis personas bajo el mismo techo, es gracias a ella.

Antonia, la hija, se fue a la ciudad jurando que no volvería a moler café en su vida. Volvió dos años después con un cuaderno lleno de ideas y un acento raro. Todavía nadie le cree del todo.

Manuela es una mula. Baja el café de la montaña. No sabe nada más y no le hace falta.

Y detrás de los nombres, gente de verdad

Compramos el café directo a los caficultores. Hablamos con ellos, acordamos un precio y traemos el lote.

Compramos en distintas regiones de Colombia, porque cada montaña da un café distinto y porque ninguna cosecha es igual a la anterior. Lo que no cambia es cómo compramos.

Apoyar al caficultor no es una frase para la web. Es pagar lo acordado, volver la cosecha siguiente y decir quién cultivó cada lote.

Por qué nombres y no fichas técnicas

El café de especialidad tiene un problema de lenguaje. Todo el mundo dice lo mismo: notas de cata, altitudes, procesos, fotos de granos sobre madera. Es información correcta que no le sirve de nada a quien solo quiere saber cuál pedir.

Los cinco nombres resuelven eso. Los datos siguen ahí, en cada ficha, con la finca y el caficultor delante. Pero para elegir no hace falta estudiar.

Carmenza

El de siempre

Anselmo

El fuerte

Mari

El que gusta a todos
 

Antonia

El raro
 

Manuela

El de diario
 

Ya está. Esa es toda la ciencia.

¿Por dónde empezar?

Si has llegado hasta aquí, probablemente te sirva Mari. Es el que enseña a notar la diferencia sin pedirte nada a cambio. Igual te compartimos nuestros cafés para que los conozca y escojas el que mas te guste.

Y a quién no le sirve esto?

Si buscas café barato para llenar la cafetera de la oficina, no somos tu sitio. Aquí cada bolsa viene de una finca concreta, sabe distinta cada cosecha y cuesta lo que cuesta.

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